Los seres humanos podemos aprender casi cualquier habilidad en cualquier momento de la vida. Nuestro cerebro tiene una gran plasticidad sobre todo durante los primeros años lo que hace que sea un momento óptimo para comenzar a enseñar a los niños a ser pacientes, a comprender sus emociones o comenzar a dominar su frustración y sus enfados. Sin embargo hoy me he querido detener en 5 aprendizajes que muy posiblemente tanto tu como tus hijos prefiráis realizar antes de cumplir los 6 símplemente porque pueden provocar cierta vergüenza. La vergüenza es una emoción que suele aparecer alrededor de los 5 o 6 años de edad. Indica que el niño es consciente de que los otros le miran y tienen opiniones sobre su forma de ser o actuar.  ¡Vamos con ellos!

1. Mostrarles tu cuerpo desnudo

No hay nada más natural y humano que un cuerpo desnudo. Sin embargo muchos adultos sienten pudor ante un cuerpo desnudo, a veces incluso ante el suyo propio, porque vivimos en una sociedad que tiende a taparlo y ocultarlo. Enseñar a tus hijos tu cuerpo desnudo les ayudará a normalizar la desnudez, a entender que todos tenemos lo que tenemos y que no hay que sentir vergüenza por nuestro cuerpo porque tu se lo mostraste con confianza y tranquilidad.  Es un aprendizaje bueno para cualquier niño o niña y, sin lugar a dudas, tu y tu hijo os váis a sentir mucho más a gusto si se lo enseñas antes de que cumpla seis que no cerca de los dieciséis.

2. Acostúmbrarles a escuchar y decir te quiero

Los psicólogos sabemos hace muchos años que las emociones que no se expresan tienden a desvancer. Al igual que ocurre con la desnudez la expresión del afecto puede provocar vergüenza a partir de cierta edad y por eso resulta mucho más fácil de normalizar cuando los niños son pequeños. Además la capacidad de reconocer y expresar las emociones es uno de los factores clave para ayudar a los niños a desarrollar una buena inteligencia emocional.  No escatimes “Te quiero”, ayudarán a tus hijos a saber decirlo el día de mañana.

3. Acurrucarlos en tu cama

Dormir con un niño no siempre es cómodo. Hay niños que duermen como un tronco, otros que te aprietan hasta sacarte los higadillos y otros que no paran quietos en toda la noche. Puede que no seas de los que disfrute de compartir la cama con tus hijos toda la noche, pero de lo que no cabe duda es que acurrucar a un pequeñajo aunque sea el domingo por la mañana es una experiencia preciosa que os permitirá compartir momentos mágicos, reiros y os unirá más todavía.

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4. Sentirse seguros en tus brazos

Los niños adoran estar en brazos de sus padres, aunque a medida que se van haciendo mayores los padres dejamos de tenerles tanto en brazos como cuando eran pequeños. Sujétalos en tus brazos, síentalos en tus rodillas y dales tantos abrazos como te pidan. No dejes que crezcan demasiado rápido. Piensa que los abrazos que les des durante sus primeros dos o tres años se quedarán guardados en su corazón pero se borrarán de su memoria. Sin embargo los abrazos que les des a los 4, a los 5 o los 6 les ayudará a recordar que un buen abrazo les ayudará a calmarse y sentirse reconfortados cuando lo necesiten.

5. Bailar con ellos

Todos mis hijos han pasado muchos ratos bailando en mis brazos con los pies colgando sobre el suelo. Ya puede ser una canción funky, una sonata o una de Bon Jovi si estoy con ganas de bailar agarro al que me pille más a mano y me despacho a gusto con ellos. Es algo muy especial y si no lo haces antes de que tengan seis, posiblemente la próxima oportunidad que tengas de bailar con tus hijos será el día de su boda…y puede que ni eso…porque cada vez es más raro que se casen…así que ¡¡¡aprovecha ahora mientras puedes!!!

Por: Álvaro Bilbao. Autor de El cerebro del niño explicado a los padres

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