La llegada de un hermanito pone patas arriba la vida de los padres. Para sus todavía pequeños hermanos mayores el cambio puede el impacto puede ser todavía mayor poner complétamente patas arriba tanto su vida como su mundo emocional. Estas son 5 creencias erróneas que a veces los padres traen a la consulta y conferencias sobre los celos y primeras interacciones entre el recién nacido y su hermano mayor.

1. Nunca me va a pasar a mi…

He querido empezar por esta creencia porque es muy importante estar prevenidos. Muchas madres, casi todas, quieren tantísimo a su primer hijo que están 100% convencidas que cuando nazca su hermanito el mayor seguirá siendo lo más importante en sus vidas y podrán hacerles sentir tan tan tan queridos como hasta entonces. Sin embargo, lo vemos una y otra vez…. Cuando nace un bebé, el instinto maternal es tan fuerte que hay momentos en los que la madre centra toda su atención en el recién nacido. Incluso las madres con más capacidad de atención, generosidad y sensibilidad tienen momentos en los que no pueden sino poner toda su atención en el pequeño y prácticamente ignorar a sus hermanos mayores. Puede que sea en momentos de crisis como cuando el bebé está con fiebre o experimenta un cólico…el caso es que antes o después todos los padres se dan cuenta de que hay momentos que inevitablemente el queridísimo hermano mayor pasa a un segundo plano…

Cómo actuar: No te sientas culpable. Acepta que te puede pasar y símplemente haz saber al mayor, una vez haya pasado ese momento, que te diste cuenta que quería contarte algo o estar contigo. Es tan importante atenderlo en el momento como hacerle sentir entendido después…así que si no lo pudiste atender…hazle saber que te diste cuenta y abre tus brazos para atenderlo con todo tu amor.

2. Que el niño tiene celos de su hermanito

Los celos son un fenómeno bastante común. Sin embargo, cuando hablamos de recién nacidos suele ocurrir un fenómeno algo distinto que podríamos denominar añoranza de la madre. El niño no se siente amenazado directamente por su hermanito, pero si comienza a desarrollar una sensación de pérdida de la madre (que lógicamente ya no puede prestarle atención en todo momento). Este sentimiento es más sutil y difícil de identificar por padres y niños, porque no suele conllevar comportamientos tan bruscos como en los casos de celos; no suele haber agresiones contra el bebé, ni se suele manifestar enfado hacia los padres, sino señales más sutiles.

Cómo actuar: Dedica al hermano toda la atención, busca refuerzos y si tiene más de 3 años habla con franqueza con ella o con él. Hazle saber que entiendes cómo se puede sentir…que puede ser un rollo no poder hacer tantas cosas juntos y utiliza estrategias de educación positiva para comprender y corregir comportamientos negativos de una forma positiva que no dañe su confianza…porque ya se encuentra suficientemente debilitada.

Descubre aquí los 5 Sies y los 5 Noes para recibir al recién nacido sin dañar la confianza de su herman@ mayor

3. Los celos aparecen en los primeros días

Muchas veces nos encontramos con padres que están muy concienciados y preparan muy bien a sus hijos frente a la llegada de un hermanito consiguiendo que el recibimiento y la llegada al domicilio sean casi idílicos. Los padres creen que no existe ningún problema de celos o de inseguridad y, de repente, semanas o incluso meses después justo cuando todo iba sobre ruedas se encuentran con un hermano mayor que se comporta como no lo había hecho nunca. Se enfada más, llora más o puede mostrarse más rebelde…y muchas veces los padres pueden tener dificultades para asociar estos comportamientos con la llegada del hermanito símplemente porque no ocurrieron en las primeras semanas…sino tiempo después.

Cómo actuar: Símplemente seguid atentos  las señales sutiles que se pueden dar durante los meses (o incluso años) después de la llegada del recién nacido a vuestras vidas y utiliza siempre estrategias de educación positiva para evitar que el hermano mayor se sienta desplazado.

4. Los celos son una cosa entre la madre, el hermano mayor y el recién nacido

Muchas veces cuando hablamos de celos tendemos a pensar en un problema de tres. Posiblemente cuando aparezcan celos románticos en una pareja sea así, sin embargo cuando hablamos de celos al nacer un hermanito tenemos la suerte de contar con la figura del padre, de los tíos y de los abuelos. Los celos son una manifestación de la inseguridad del niño que siente como derrepente las cosas cambian a su alrededor. Los papás (con “p”) en este sentido tienen un papel importantísimo ya que pueden paliar en gran medida esa inseguridad o desajuste emocional.

Cómo actuar: Casi siempre las cosas sencillas como mantener la hora y rutina del baño, dedicar un rato todos los días a leer el cuento y sobre todo quedarse a cargo del recién nacido para que la mamá pueda dar toda su atención al hermano mayor pueden ser muy importantes. Si el padre no está por el motivo que fuere, los abuelos y tíos pueden hacer esa labor para minimizar los cambios y maximizar el tiempo exclusivo que pasa con su madre.

5. Cuando aparece un problema de celos es porque los padres no han sabido ayudar al niño de la manera adecuada

A veces escucho a padres muy satisfechos contar como, siguiendo unas buenas pautas y haciendo un trabajo de preparación consiguieron que sus hijos no tuvieran ningún problema de celos. Es cierto que hacer las cosas bien puede ayudar mucho. Sin embargo, también es muy importante decir que no siempre es así. Hay padres que toman todo el cuidado y siguen todas las pautas que los profesionales les podemos dar y sin embargo se encuentran a un niño desbordado. Hay muchos factores que influyen; no solo la actuación de los padres. También influye la edad del hermano mayor, el carácter del hermano mayor, el carácter y grado de demanda del hermano pequeño, el momento del curso escolar y otros cambios que pueden ocurrir en la familia como una mudanza, un cambio de escuela o el fallecimiento de un ser querido.

Cómo actuar: En mi experiencia los problemas de confianza (más que de celos) cuando nace un hermanito siempre van a aparecer, de una manera u otra y antes o después. Los padres sólo podemos hacer tres cosas: (1) Actuar para preparar al niño y prevenir interacciones negativas (2) estar atentos a las señales sutiles que se pueden dar en cualquier momento, no sólo los primeros días y (3) actuar de una forma positiva cuando detectemos estas dificultades

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

Nota: Inscríbete hoy en el curso Online “Educar en positivo” y aprenderás estrategias eficaces para educar con respeto, firmeza, amor y confianza y ayudarles a desarrollar una gran autoestima. ¡¡Haz click en la imagen es inscríbete con un 50% de descuento!!