Cuando hablamos del primer día de cole, la despedida, el decirles adios por la mañana suele ser, sin duda, lo más difícil tanto para padres como para niños. La recogida, suele ser menos traumática aunque saber actuar en el momento que se abren las puertas y recogemos a nuestro pequeño puede ayudarle a adaptarse mejor y disminuir las probabilidades de rechazo. Muchas de estas ideas son de sentido común, otras no tanto, pero todas ellas ayudarán a que tu hijo vaya construyendo un vínculo positivo con su nueva escuela. Las puedes poner en práctica tanto el primer día como en los días siguientes.

1. No delegues en terceras personas…al menos hoy no

No siempre se puede, pero si se puede, se tú misma (y sí me refiero a la mamá, porque suele ser la figura de apego principal) la que recojas al pequeño. Parte de la angustia que experimenta el niño tiene que ver con el miedo de no volver a ver a la madre, por lo que tu presencia en el momento de la recogida ayudará a disipar el miedo y dar confianza al niño. Un poco más adelante, si nuestra organización familiar así lo requiere podemos ceder el puesto a los abuelos o cuidadores, pero los primeros días será mejor que le recojas tu.

2. Estate a tu hora

Es de sentido común. Si hay un día que conviene llegar pronto a algún sitio ese es el día que recoges a tu hijo en su primer día en su nueva escuela. Cuando el profe abra la puerta tu hijo te espera ahí. Verte en primera fila le dará confianza. Si estás en la segunda fila, le darás la misma confianza aunque con un toque de emoción. Pero intenta estar a tu hora porque tu hijo te lo agradecerá.

3. Reconoce su estado emocional

Muchos niños salen de la escuela y se tiran a los brazos de los padres radiantes de felicidad: reconoce que han salido así de contentos con un…. “Qué contenta estás!!!”  o bien un “Buenooo…qué bien te lo has pasado!!!”

Algunos niños se tiran a los brazos de los padres pero lo hacen llorando. Es importante que los padres reconozcamos a los niños su estado emocional utilizando frases como “Pobre; parece que me has echado mucho de menos” o el clásico “Uy, uy, uy..” mientras le meces en brazos y le secas las lágrimas con tus besos…

Otros niños se niegan a ser tomados en brazos en una reacción típica de enfado o de miedo al abandono; en estos casos, también es pertinente que reflejemos su emoción. Una frase como “Te veo enfadado” o “No quieres que mamá te coja ahora” será suficiente…aunque eso sí es importante decirlo sin mostrar culpabilidad.

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4. Manifiesta tus emociones

Si es importante reconocer el estado emocional del niño, no lo es menos expresar congruentemente nuestras emociones. Esto ayuda especialmente a los niños que muestran un rechazo inicial por los padres. Aprovecha el saludo inicial para dejar bien claro aquello de: “¡Mamá, te ha echado mucho de menos!” Lejos de desmotivar al niño le dará confianza escuchártelo decir…porque en el fondo le estás diciendo que…”Él o ella también es lo más importante para tí”

5. Establece una comunicación positiva:

Parte de las estrategias para mantener una comunicación positiva con un niño pasa por la escucha activa y la reciprocidad. Cuando el niño tenga ganas de hablar, préstale toda tu atención, escucha lo que tiene que contar, pregúntale por detalles concretos y comparte con él o ella aspectos positivos de tu experiencia como por ejemplo “Que has hablado con otras mamás muy simpáticas” o que “Tu profe me ha saludado muy simpática”.

6. No tengas prisa por salir del cole

Un error muy habitual sobre todo de los padres que reciben a un niño llorando es salir del colegio tan pronto como pueden. Es normal; el instinto de protección hace que le llevemos a un lugar donde pensamos que se va a sentir seguro, es decir, a casa. Sin embargo, puede ser más beneficioso para el niño que nos quedemos un ratito en la escuela, jugando. Puedes llevar su pelota, coche o muñeco favorito, llevar su merienda favorita, hacer unas pedorretas o investigar a ver lo que encontráis por el patio.  Todo el tiempo que pase a tu lado jugando en su nuevo entorno le ayudarán a hacer una asociación positiva con la escuela y desarrollar un sentimiento de seguridad, confianza y dominio de su nuevo entorno.

7. Haz un plan superpositivo nada más salir

Una vez hayas jugado un poco en la escuela puede ser buen momento para hacer aquello que más le guste a tu hijo. Si justo enfrente de la escuela hay unos columpios y le encantan, llevalo y colúmpiale hasta que eche la primera papilla. Si le encanta mancharse con tierra, llévalo a un parque y asegúrate de que no salir hasta que no esté bien embadurnado/a. Si le encantan los helados, para en la heladería y asegúrate de que le ponen dos bolas bien grandes…. y si lo suyo es el patinete llévalo contigo cuando vayas a recogerlo y déjale que vuelva a casa “patineteando”. No sólo le ayudará a crear asociaciones positivas y descargar todo el cortisol (hormona del estrés) acumulado durante el día, sino que además le ayudará a aprender una importante lección: que aunque haya tenido un día nefasto en la escuela al menos…”no es el fin del mundo”.

Espero que te haya gustado y, sobre todo, que te ayude a ti y tu pequeño a adaptaros más rápido a la escuela. Si tu sobrino o el hijo de tu mejor amigo está en la misma situación, compárteselo porque les ayudará también a ellos.

Por: Álvaro Bilbao. Autor de El cerebro del niño explicado a los padres

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“SI TE GUSTAN LOS NIÑOS PEQUEÑOS O TIENES UNO, PODRÍAS PASARTE HORAS ESCUCHANDO A ÁLVARO BILBAO”

María Valerio. El Mundo

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