Aunque el niño camina, no puede marchar

A partir más o menos del año, los niños ya dan sus primeros pasos. A medida que va transcurriendo ese segundo año de su vida el niño dominará el arte de ir de aquí para allá. Esto hace pensar a muchos padres que el niño ya puede acompañarnos al mercado andando, pero no es así. Posiblemente pueden acompañarte andando si el destino está a una calle de distancia, pero si es más no. La razón es que a esta edad los niños son capaces de caminar, pero siempre lo hacen en círculos alrededor de la mamá o persona de referencia. Esto les permite explorar y jugar, pero no les permite marchar de un sitio a otro. Aunque te resulte difícil de entender para que el cerebro pueda hacer ese tipo de “caminar” necesita otro tipo de habilidades como la proyección (el ser capaz de fijar un objetivo), la concentración (estar atento a cada uno de los pasos de mamá) y la persistencia (caminar aunque ya me aburra o me cansa) y su cerebro simplemente no está equipado con esas habilidades.

Moraleja: No tires a tus hijos del brazo ni pretendas que te sigan a todas partes porque es imposible. Casi hasta los tres años no serán capaces de hacerlo. Podéis empezar poco a poco, pero cuando te diga que ya no puede más no te enfades, ni le riñas, ni le insistas. Símplemente tómalo en brazos, en el portabebés o en el carrito

2.Aunque comprende…solo comprende a medias

Los primeros enfados de los padres con los hijos suelen aparecer cuando el niño ya tiene un añito. La escena suele ser la siguiente. El papá le dice al niño. “Hugo. Te dejo el rotulador para que pintes en tu hoja de papel, pero no quiero que pintes en el sofá porque el rotulador no se puede borrar” y 10 minutos más tarde el papá se da cuenta de que el sofá está totalmente pintado. La razón es muy sencilla los niños de un año entienden palabras sueltas, ideas generales, pero sobre todo no son capaces de entender oraciones complejas y con varios elementos. El niño realmente sólo entendió “Rotulador para pintar”.

Moraleja: No des por hecho que tu hijo te entiende porque conozca las palabras que salen de tu boca. Entender instrucciones es una función compleja. Por eso es importante adaptar nuestro lenguaje al del niño para adaptarnos a su capacidad (por ejemplo diciendo frases cortas) y supervisar lo que hacen los niños una vez les hemos dado una instrucción (para comprobar si entendieron o no). También es fundamental estar atento a las cosas de valor para que no se estropeen o pierdan. Si un niño de un año rompe, mancha o ensucia algo importante la responsabilidad siempre será de la persona que lo dejó a su alcance.

3.Aunque tenga un buen vínculo con su padre o abuelos…llorará si ve a su mamá marchar

A veces pensamos que porque el niño ya tiene una buena relación con otras personas debería quedarse tranquilo si ve a su mamá marcharse. Sin embargo los vínculos que aparecen con otras personas no sustituyen el que tiene con la figura de apego primario. Para que lo entiendas tu puedes tener muchos amigos y amigas. Pongamos que un buen día estas con varios amigos en casa y de repente ves a tu pareja darse un morreo de campeonato con otra persona. Posiblemente te daría un vuelco al corazón, verdad? ¿Cómo te sentirías si alguien te dijera…”Anda no te pongas así….si estás aquí con nosotros la mar de a gusto…no pasa nada!!!?  Sería un comentario totalmente fuera de lugar, verdad? Posiblemente tu pareja, además del amor de tu vida sea uno de los cimientos de tu vida y, para el niño su madre es exáctamente igual…el amor de su vida y el cimiento de su seguridad y existencia. El bebé llora porque cuando te vas..no sabe si te perderá para siempre. Da igual que cómo se lo expliques su cerebro todavía no está preparado para entender que, cuando te vas luego volverás.

Moraleja; Entiende que tu hijo te necesita a todas horas. No es una maldición sino un halago. Siempre que puedas llévatelo contigo. Cuando no sea posible…es mejor que no vea el momento de la partida y sobre todo que no ridiculicemos ni nos enfademos ante su llanto. Es totalmente normal y justificado.

4.Aunque se puede entretener solo…sigue necesitando mucho amor y contacto físico.

Muchos niños de un año (no todos) pueden entretenerse solos, montando construcciones, explorando, ordenando sus juguetes o incluso mirando cuentos.  A pesar de ello, no es un hombrecito ni una mujercita. Su cerebro se parece mucho más al de un recién nacido que al de un niño de cuatro años y de hecho el segundo año de vida sigue siendo crucial para el desarrollo del apego, por lo que sigue necesitando una barbaridad de amor y contacto físico para fortalecer su autoestima, seguridad y vínculo con los padres.

Moraleja: Todo el tiempo de juego compartido, experiencias conjuntas, abrazos, porteo, etc será positivo para su desarrollo.

Aunque estés ahí al ladito…no lo sabe si no te ve

El niño de un año no tiene la capacidad mental de inferir cosas que no ve. No sabe que un coche puede aparecer de repente de una esquina si no lo ve y tampoco sabe que su mamá está ahí al ladito si no la ve.  Esa es una de las razones por las que intentar que un bebé se duerma dejándolo solo en su cuarto es especialmente cruel, porque aunque tu estés al otro lado de la puerta tu hijo no es capaz de entenderlo y le asusta tanto como si te hubieras ido para siempre.

Moraleja: Estate siempre accesible o visible para tu hijo. Si estás en una de esas situaciones imposibles en las que no te puedes mover (por ejemplo en el cuarto de baño) y tu hijo te reclama, por lo menos hábale porque le transmitirás calma.

6. Aunque tiene fuerza para gritar…no la tiene para calmarse

Los niños de un año pueden llorar fuerte y mostrar frustación cuando no consiguen lo que quieren. Eso indica que están adquiriendo una mayor fortaleza de voluntad y persistencia lo cual resulta muy positivo. Sin embargo, no debemos confundir esa mayor fortaleza emocional con una capacidad para controlar las emociones. Demostrar motivación es relativamente sencillo desde el punto de vista cerebral y controlar las emociones es una de las más complejas. Hasta los cuatro años de vida el niño no suele capaz de tener una capacidad de gestionar estas emociones.

Moraleja: No te enfades con tu hijo cuando exprese sus primeras rabietas. Entiéndelo, acompáñalo en su frustración. Así te sentirá a su lado y le ayudará a calmarse y saber que los contratiempos se

  1. Aunque su sueño ya está más regulado…necesita un poco de tu ayuda