Todos los padres queremos que nuestros hijos se sientan seguros. Queremos que se sientan seguros en nuestros brazos y que crezcan sintiendo confianza ellos mismos. Hace años, se pensaba que la mejor manera de conseguir que un niño creciera en confianza era no hacerle mucho caso, no tomarlo demasiado en brazos y no mimarlo en exceso. Hoy en día la ciencia ha demostrado todo lo contrario. Más allá de factores genéticos sabemos que atender las necesidades del bebé y más adelante, del niño es fundamental para ayudarlo a desarrollar un apego seguro. En este sentido, darle el pecho o el biberón cuando tiene hambre, taparlo cuando pensamos cuando tiene frío o símplemente tomarlo en brazos cuando llora parecen esenciales para su desarrollo cerebral, llegando a determinar su desarrollo psicológico e influir en su desarrollo inmunológico.

Ante esta información resulta natural pensar….”¡Madre mía! ¡Tenemos que hacerlo muy bien!!”

Claro, cuando los padres van a los cursos de preparación al parto y escuchan esta información resulta natural que piensen….”¡Madre mía! ¡Tenemos que hacerlo muy bien!!” Sin embargo hoy quiero escribir este post para borrar esta frase de tu mente. Sí. Es importante atenderlo. Es importante hacerlo bien. Pero sobran las exclamaciones y sobre ese…¡Madre mía!  A continuación te explico por qué.

Es importante atender al bebé, claro que sí. Pero puede ser tan importante atenderlo con calma como atenderlo pronto. Un bebé que no sabe hablar, un bebé que no entiende el lenguaje se relaciona con sus padres gracias al lenguaje no verbal. Le transmitimos nuestras emociones con nuestra postura corporal, con nuestro tono de voz y con el ritmo al que hacemos las cosas. Por eso, además de atender las necesidades del niño, uno de los aspectos que estamos viendo importantes en el desarrollo de un apego seguro es la calma, la tranquilidad con la que los padres atienden al niño.

Sin embargo, muchas veces estamos demasiado preocupados por atenderlo, por atenderlo en todo momento, por atenderlo inmediatamente y se nos olvida que la forma en la que lo atendemos es igualmente importante.

Por ejemplo, muchas madres experimentadas son capaces de dar el pecho “sobre la marcha”, mientras terminan de escribir un correo electrónico o terminan de comer, sin sentirse estresadas. Sin embargo, otras menos experimentadas necesitan unos segundos para organizarse y sentirse tranquilas. Aunque atender la necesidad del bebé es lo prioritario y es bueno atenderlo lo antes posible, también parece importante tomarse esos segundos para atenderlo con calma.  Como puedes ver no hablo de hacer esperar al bebé 10 o 30 minutos sino de unos pocos segundos, de incluir dentro de nuestras rutinas de cuidado del bebé la calma como una herramienta más para ofrecer seguridad al niño.

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Distintos estudios demuestran que el estrés de los padres puede transmitirse al niño. Por ejemplo este estudio demuestra que mayores niveles de estrés en la madre puede favorecer el desarrollo de obesidad en el niño. Otros estudios indican que mayores niveles de cortisol (hormona del estrés) pueden favorecer que los niños tengan  mayores dificultades para calmar su llanto o ser más miedosos ante estímulos nuevos y tengan menos confianza en general. Si bien es importante decir que todavía hay estudios que intentan valorar con mayor fidelidad si existe una relación positiva entre el nivel de cortisol en la leche materna y el grado de confianza en el niño, también es importante decir que el nivel de estrés no sólo se transmite por la leche materna sino que nuestras actitudes también pueden reflejarse en el carácter del niño.

Así que los estudios indican que sí, que si queremos ayudar a nuestros bebés a tener un buen desarrollo es fundamental que atendamos a nuestros bebés….con prontitud, pero sin angustiarnos o agobiarnos (en la medida de lo posible). Para muchos padres esto no es ningún problema, porque son padres muy tranquilos o con mucha experiencia. Para otros padres resulta difícil porque su propia forma de ser hará que actuemos con más nerviosismo. También nos encontramos con padres tranquilos se estresan porque sienten que tienen que atender a su bebe a toda prisa. Y otras, a padres tranquilos se encuentran estresados símplemente como reacción natural al llanto del bebé.

A mi me ha ocurrido en más de una ocasión. Y cuando me he dado cuenta que iba a tomarlos en brazos a todo correr….para darlos de comer, o para ayudarlos a calmarse por la noche…he parado un instante, he respirado hondo para encuentra mi paz interior y atenderlo con todo mi amor y toda mi calma.

La verdad es que resulta fácil sentir estrés cuando tenemos en casa a un bebé que llora y depende de nosotros. Por eso me suele gustar transmitir a los padres la idea de que sus bebés necesitan que ellos estén tranquilos. Que es importante atender a su bebé con prontitud, pero sin angustia. Sin pausa pero sin prisa. Que es esencial que le cuiden, que le atiendan, que le ofrezcan sus brazos y su cuidado, pero que no olviden que también es fundamental que le transmitan su calma.

Por: Álvaro Bilbao. Autor de El cerebro del niño explicado a los padres y “Todos a la cama

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María Montessori

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