Una mamá de Ciudad Juárez (México), dio una lección a sus hijos de tres y cinco años que no olvidarán. Este fin de semana la mamá fue a una gasolinera con sus hijos y cuando llegó a casa se percató de que tenían algo raro metido en sus pequeños bolsillos. Cuando vio lo que había dentro se quedó muy sorprendida. ¡Cada uno de ellos tenía una cajita de chicles en su bolsillo!

La madre no tardó mucho en atar los cabos y darse cuenta de que los niños cogieron los chicles mientras ella pagaba en la gasolinera. Seguro que cualquier de nosotros hubiera hecho a los niños devolver las golosinas o las hubiera pagado de pura vergüenza pero pocos si se las encuentra nada más subir al coche. Pero pocos, habiendo llegado a casa ya, hubieran metido a los niños en el coche otra vez (porque los padres de niños pequeños solemos estar agotados y no tenemos fuerzas) y los habrían llevado hasta la gasolinera a devolver los chicles y pedir perdón.

“¿Qué se llevaron?”, les preguntó el encargado de la tienda, al tiempo que los pequeños entregan los chicles. “Bueno, se las voy a pasar, pero no anden agarrado nada”, dijo.  Tras confesar su ‘delito’, entre lágrimas, el mayor consiguió decir un sentido: “¿Nos perdonas?”, “Sí, pero que no vuelva a pasar”, respondió el dependiente.

Y para que quedara claro que su acción estuvo mal, la madre agregó: “A la próxima le van a hablar a la policía y se los van a llevar a la cárcel. Robar no es bueno”.

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La historia está dando la vuelta al mundo, por la ternura de los niños y por la dureza de la madre…. Es difícil saber si los niños lo hicieron de manera consciente. El de 3 probablemente no. El de 5 probablemente sí, porque a esa edad es cuando las mentiras comienzan a tener más intencionalidad. No quiero decir que el niño entendía plenamente el concepto de robar, aunque sí que sabía que cogió algo que no debía coger.

En cuanto a la dureza de la madre, puede que a muchos les parezca que se pasó de dura. Sin embargo, yo creo que su actuación fue bastante correcta (quitando la amenaza de la policía). Si el niño hace algo mal lo que más le va a enseñar es reparar su error, devolviéndolo y pidiendo perdón. Es verdad que hay otras manera de enseñar a los niños que no está bien robar. Es verdad que el diálogo sostenido en el tiempo puede funcionar. Pero también creo dos cosas:

1. Que esta estrategia es mucho más positiva y fácil de entender que pegarles cuatro gritos y tirar los chicles a la basura

2. Que estos niños nunca, nunca, nunca olvidarán la lección que su mamá les dio. Que si coges algo que no es tuyo debes estar dispuesto a que te pillen y afrontar las consecuencias.

Por: Álvaro Bilbao. Autor de El cerebro del niño explicado a los padres

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Alvaro Disciplina positiva