Los niños de dos años son la cosa más bonita del mundo. Tiernos, inocentes, divertidos, dulces y 100% comestibles. Pero también pueden ser un poco difíciles a veces porque los dos años es la edad en la que comienzan las rabietas, en la que el niño aprende el poder del “no” y en la que comienza a desarrollar su propia identidad, distinta de sus padres. En algunas familias es la edad en la que comienzan los conflictos con los niños y casi siempre aparecen porque los padres no comprenden o saben manejar las peculiaridades del cerebro del niño de dos años.

En este post os he querido compartir 8 estrategias que os pueden ayudar a comprender a vuestro hijo, a ganaros su corazón (que ya lo tenéis ganado) y también su cooperación.

El niño de dos años no puede controlar sus rabietas

1. No le hagas sentir mal por sus rabietas

Las rabietas son totalmente normales a esta edad. No son una manifestación de que el niño es un maleducado ni un consentido, símplemente son una manifestación de que su cerebro tiene dos años. Es bastante cierto (quitando algunas excepciones) que ceder ante una rabieta puede ser perjudicial, pero también es verdad que enfadarnos con el niño es mucho peor. Como norma general lo mejor es no ceder, no hacerle sentir mal y no alejarse de su lado, símplemente aguantar hasta que termine permaneciendo a su lado. Si quieres unas pautas completas sobre como sobrellevar las rabietas las puedes aprender aquí.

2. Ayúdales a poner nombre a sus emociones

Con dos años el niño se encuentra en pleno desarrollo de su cerebro racional, con un vocabulario más amplio y con una sed inabarcable de aprender palabras nuevas. Algunas de las palabras que más le van a ayudar son los nombres de las emociones que ahora sí puede comenzar a aprender. Si el niño está enfurruñado al final del día….símplemente dile “Eso que te pasa se llama cansancio”. Si el niño está rabioso porque no le compraste la piruleta…símplemente dile: “Eso que te pasa se llama frustración; estás frustrado” y si está nervioso porque su primo favorito está a punto de llegar le puedes decir “Estás ilusionado”. En definitiva se trata de comprender sin juzgar, porque así no sólo le ayudarás a entenderse mejor sino que también le ayudarás a ganar control sobre su comportamiento. 

Les fascina sorprender y ser sorprendidos

3. No hagas caso a sus salidas de tono

En esta etapa de su desarrollo cognitivo el niño descubre la sorpresa y le encanta ser capaz de sorprender a los adultos. Puede hacer una broma que haga que toda la familia nos tronchemos de risa, pero también puede probar con otras cosas igual de sorpresivas pero mucho menos adecuadas. Si suelta una palabra mal sonante (y creéme que pueden encontrarlas), si decide dar una patada o llamarte fea…símplemente no le hagas el más minimo caso. Será la manera más rápida de que no lo repita. Por contra, si reaccionas (riendo o enfadándote) estarás ayudando a que esa forma de sorprender se perpetúe. Achúchalo a atenciones, pero no en esos momentos en lo que experimenta con comportamientos poco apropiado.

4. Sorpréndelo y te seguirá donde le quieras llevar

Si quieres arrancar una mirada de fascinación de tu hijo de 2 años símplemente sorpréndelo. Dile que te sabes el sonido del cerdo y a continuación haz el de la vaca. Dile que vas a barrer y a continuación ponte a barrer con el tenedor. A los niños de esta edad les fascinan las incongruencias y te harás el rey de la fiesta siempre que no juegues con conceptos o comportamientos inapropiados como decir palabras feas. Puedes además aprovechar esta fascinación para implicarlos en sus quehaceres. Por ejemplo, puedes decir a tu hijo de dos años que le vas a poner el abrigo cuando en realidad sostienenes el pijama que le vas a poner. No habrá niño que se te resista.

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5. Dale pautas positivas

A veces se padre de un niño de dos años significa pasarse todo el día diciéndole lo que NO pueden hacer. En muchos casos es inevitable, pero al niño de 2 años le ayuda mucho saber y conocer lo que SI puede hacer. Está en una edad de plena trasgresión y experimentación, así que ofrécele alternativas positivas como exprimir un limón con la mano o pintarrajear un cuaderno con tu lápiz de labios. También es bueno que le lleves al parque y otros lugares donde las normas son un poco más relajadas y puede experimentar tanto como quiera.

El niño de dos años quiere estar activo ..dale tareas

6. Dales responsabilidades y mantenles ocupados

Imagínate que hubieras pasado 6 meses de tu vida prostrado en una cama sin poder caminar, luego 6 meses en una silla de ruedas y llevaras un año más intentando caminar sin miedo a caerte. El niño de dos años acaba de dominar su capacidad para caminar con seguridad llevando cosas en las manos y está eufórico con esa nueva habilidad. Es muy díficil que pueda o quiera estar quieto porque lo que le apetece es pasarse el día de aquí para allá. Muy bien. Dale trabajo. Estará encantado de ayudarte a hacer pequeñas tareas como llevar los ingredientes del friforífico a la mesa uno a uno, llevar su ropa sucia al cesto o ir a por un pañal limpio. Si en un momento concreto ves que tu hijo está empezando a hacer el trasto, dale trabajo. No sólo le harás feliz, sino que le ayudarás a sentirse capaz y satisfecho y te ganarás su corazón.

7. Divide tareas grandes en pasos pequeños

Un niño de dos años no tiene suficiente memoria de trabajo como para hacer mas de dos pasos seguidos. Si quieres que te ayude divide la tarea grande en pasos pequeños. Por ejemplo, si quieres que recoja el cuarto de juegos dale instrucciones concretas como por ejemplo:

“Vamos a poner las princesas en esta caja”

“Ahora vamos a llevar la caja de las princesas al armario”

“Ahora mete esa pelota en este cesto”

“Muy bien. Mira quiero que ahora…”

No sólo es importante saber poner límites sin dramas sino que también es importante elegir la forma de pedir las cosas. Así es mucho más fácil para el niño (además de enseñarle a organizarse paso a paso) y mucho menos frustrante para los padres. 

8. Ayúdales con las transiciones

La parte frontal del cerebro se encarga de ayudarnos a ser flexibles y adaptarnos a los cambios. Esta es una zona del cerebro del niño de dos años que apenas está desarrollada y hace que los niños de esta edad tengan muchas dificultades con las transiciones como por ejemplo cuando toca apagar la tele, cuando toca entrar en la bañera, cuando toca salir de la bañera, cuando toca dejar el parque, cuando toca empezar a comer, cuando toca subirse a su sillita o bajar del porteador. A menos que vaya a iniciar una actividad que le encante a tu hijo de dos años les costará mucho trabajo pasar de una cosa a otra. La mejor manera de ayudarlo es anticipando y explicándoles de antemano el siguiente paso con frases sencillas.

“En cinco minutos vamos a apagar la tele…”

“Ya sólo queda un minuto para apagar la tele…”

“Vamos a ir apagando la tele en cuanto acabe este dibujito….¿Vale?

Es la edad ideal para introducir normas de sentido común

Como ves, los niños de dos años no son tan “terribles” como  veces les pintamos si miramos el mundo desde su punto de vista. En realidad los dos años es la edad ideal para comenzar a introducir normas ya que es en esta edad cuando los niños comienzan a interiorizar normas y autocontrol. Saber cómo actuar cuando tiene una rabieta, o qué hacer cuando nos pega, cuando nos insulta y saber explicar y hacer valer unas pocas normas de sentido común de forma positiva son habilidades básicas que os ayudarán mucho a tener menos conflictos y a vuestro hijo le ayudarán a crecer con más confianza y autoestima.

Por: Álvaro Bilbao. Autor de El cerebro del niño explicado a los padres

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