En verano los niños comen fuera de casa con más frecuencia que el resto del año. El buen tiempo y los viajes hacen que salgamos a comer o cenar en restaurantes con nuestros hijos con más frecuencia. Sin embargo, ir con niños pequeños a un restaurante puede ser un desafío. Los niños son movidos por naturaleza y en la hora de la comida esto puede ser peor todavía. Antes de que llegue la comida su cerebro tiene poca energía y eso hace que les cueste más trabajo controlarse y estar sentados sin moverse. Después de la comida la subida de energía hace que quieran salir corriendo y dar saltos por todo el restaurante. Es normal. Son niños.

Siempre que vamos a un restaurante con nuestros hijos veo algún niño enfrascado con el teléfono movil de su papá o con una consola. Entiendo perfectamente a los padres que lo hacen, es una solución práctica y que tenemos muy a mano para tener a los niños tranquilos. Otros padres deciden no ir a los restaurantes bajo el argumento de que “no son lugar para niños”. Sin embargo ninguna de las dos opciones me convence. Creo que ir a restaurantes y hacer el esfuerzo de estar sentados o hablar bajo les ayuda a desarrollar el autocontrol. Sin embargo si tenemos el teléfono delante el niño deja de esforzarse y aplicar su atención en estar tranquilo. Está simplemente absorvido. Por otra parte creo que es muy importante que poco a poco vayan contemplando las distintas normas que rigen los distintos espacios de convivencia; en el parque es adecuado subirse a los árboles y tirar arena por los aires. En el restaurante no es adecuado subirse a la silla y tirar los espaguetis por el cielo.

El año pasado hicimos un viaje por Italia y durante 7 días comimos y cenamos en restaurantes con nuestros tres pequeñajos. Aquí os comparto nuestros turcos favoritos para que estén tranquilos:

1. Dales espacio para correr (si lo hay)

Si vamos a un restaurante con terraza que tenga un jardín para niños o un parque cerquita una buena idea es que los niños jueguen un poco mientras llega la comida. Puede ser la manera más sencilla y práctica de que no armen follón en la mesa y que descarguen sus energías antes de comer.  Si…ya se que vas a decir que si todos los consejos son como este no vas a seguir leyendo, pero no te preocupes que el resto son mucho más originales, aunque dudo que más prácticos. La verdad es que elegir un restaurante que se pueda adaptar un poco a niños pequeños o que tenga cerca espacios de esparcimiento resulta muy útil.

2. Las carreras de monedas

Carrera de monedas

Aquí veis a Diego jugando a una carrera de monedas. La verdad es que cuando tenemos un mantel de papel delante podemos hacer todo tipo de Juegos y es algo muy socorrido con los niños porque muchas veces los restaurantes más apropiados son los más informales (que suelen tener manteles de papel). Para este juego sólo hace falta hacer un recorrido y poner unas monedas. Se puede jugar a nivel individual (cada niño hace su recorrido en su mantel y el objetivo está en no salirse) o en parejas (dos niños juegan y el objetivo es llegar a la meta en menos tiradas). En cualquiera de los dos casos estarán tranquilos y sentados y trabajarán la concentración.

3. Otros juegos de mantel

Otra idea muy socorrida es llevar unos lápices de colores para pintar en el mantel (aunque muchos restaurantes los tienen) e incluso un cuaderno para poder darles hojas en caso de que no los tengan. También podemos jugar al clásico juego de STOP, en el que cada niño tiene un minuto para decir palabras de distintas categorías, como por ejemplo: Sabores de helado, Animales de la tierra, Nombres de niña, Nombres de niño, medios de transporte. Es un buen juego para trabajar un componente de la memoria al que llamamos búsqueda de información.

4. El juego de los secretos

Este es el favorito de mi mujer. Se dice una frase secreta a uno de los niños al oído y este tiene que transmitirla por orden a las demás personas de la mesa también en secreto y al oído. Al final de la ronda, la última persona tiene que decir en voz alta lo que escuchó y suele ser muy divertido porque la frase final no tiene ningún sentido!!! La verdad es que en este juego puede haber un pequeño alboroto por las risas, pero en general es un juego en el que los niños están callados y disfrutan muchísimo. Es bueno para trabajar el autocontrol y ganar conciencia de la distorsión de los mensajes.

5. Deletrear con signos

No hay juego más silencioso que este. Enseñamos a los niños las letras del alfabeto con signos (la verdad es que son muy fáciles de recordar) y ellos construyen palabras con esas letras…(con 4 años, aunque el niño no conozca todas las letras y memos aún escribir puede aprender a deletrear palabras sencillas con estos signos). Un juego muy socorrido, divertido y sobre todo muy muy silencioso!!. Las palabras favoritas de mis hijos (porque son fáciles de crear y de recordar), “Mamá”, “Papá”, “Pan”, “Bobo” y…”Papá Bobo”….(Como les pille se van a enterar!!). La verdad es que es muy divertido y les ayuda con las práxias y la memoria de trabajo.  ¡¡¡Como véis es realmente sencillo!!

dactilológico español

6. Las preguntas

Este es un juego del que mis hijos NUNCA se cansan. Siempre acabo yo agotado mucho antes que ellos. Podemos preguntarles cualquier cosa que ellos se sepan pero que resulte algo difícil de recordar. Todos los niños pueden jugar a la vez (haciendo una pregunta a cada uno por turnos y respetando el turno de pregunta). Las preguntas pueden ser del tipo: “¿Cuál es la capital de Francia?” “¿Y si París es la capital de Francia que idioma hablan, Parisino o Francés? “”Dime 3 animales que vuelen y que no sean pájaros” ” Dime los colores del arcoiris que recuerdes” ” ¿Donde viven los pingüinos?” “¿Y los osos polares?” ¿De dónde son los pokemon, ¿De Japón o de Argentina?. Como ves puedes preguntar cualquier cosa que tu creas que saben tus hijos y adecuar la dificultad a la edad del niño. Además es muy importante ayudar a los hermanos a los que no les toca responder a estar callados, algo que podemos conseguir haciendo unas pequeñas marcas en una hoja o en una servilleta. Si respondes bien te ganas una marca, si respondes cuando no te toca te quito una marca. Como puedes ver es un ejercicio muy completo para el aprendizaje, la memoria y el autocontrol. 

7. Las pajitas

Pajita

Un gran juego si vamos a un restaurante Italiano. Se preparan pajitas de distintas longitudes con los panecitos esos alargados que suelen dar en el restaurante y se presentan en la mano de tal manera que todas parecen iguales. Los niños (y los padres) tenemos que elegir pajita y la pajita más corta pierde. A mi me gusta explicarles historias sobre campos de prisioneros en los que el que sacaba la pajita más corta tenía que vigilar mientras los otros escapaban. Se les queda la boca abierta. A veces también el que saca la pajita más corta (o más larga) es el encargado de ir a pedir un tenedor que falta en la mesa o misiones similares. Es un buen ejercicio para trabajar la tolerancia a la frustración y el conocimiento del medio.

Como ves llevar a un niño de menos de 6 años a un restaurante no tiene que ser sinónimo de “Hecatombe” y tampoco hace falta recurrir al móvil, la tablet o la consola para que un niño esté tranquilo. Con un poco de imaginación y esfuerzo por parte de los padres podemos hacer de la espera o de la sobremesa un rato divertido, tranquilo y de unión familiar. Además con estos juegos ayudamos a los niños a ejercitar su mente y descubir que pensar, conversar y utilizar su imaginación pueden ser tan divertidos como salir a corretear.

El cerebro del niño portada

Por: Álvaro Bilbao. Autor de El cerebro del niño explicado a los padres 

Nota: Si tienes hijos entre 0 y 6 años de edad y quieres aprender a apoyar el desarrollo de su mundo intelectual y de su inteligencia emocional te invito a inscribirte en el mejor curso online de p/maternidad¡8.000 padres inscritos!

¡Inscríbete hoy con un 50% de descuento!

Cupón General

Botón acción

Iconos compa online con echa un vistazo ahora cuadrado

button_inscribete-hoy-con-un-50-de-descuento-y-comienza-a-aprender-ahora