Si eres hombre…¿Te gustaría que tu pareja y tu compartierais cama con este hombretón? Posiblemente la respuesta sea no. El chico parece bastante atractivo y le gusta dormir con poca ropa.

Si eres mujer.. ¿Te gustaría compartir tu dormitorio con la chica de abajo y con tu pareja? Posiblemente la respuesta también sea no. A esta chica parece que también le gusta dormir con poca ropa…

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Puede que en tu caso te gusten los tríos, pero la mayoría de personas se sentiría inseguro al compartir lecho con su pareja y un hombre o mujer treméndamente atractivo de su mismo sexo. No es una cuestión de machismo ni de feminismo. Resulta totalmente natural. El cerebro humano tiende a sentirse más atraído por cuerpos jóvenes y aparentemente saludables porque prometen mayores posibilidades de procreación.

Ahora que tenemos este punto de referencia, déjame que te haga otra pregunta…Si no compartirías alcoba con tu pareja y una persona altamente atractiva para tu pareja. ¿Por qué haces que las frutas y las verduras compartan espacio en tu cocina, con dulces, bollería, chucherías, patatas fritas y chocolate que resultan irresistibles para el cerebro de los niños?

 Frutas o verduras

Muchos padres conocen los beneficios de las frutas y verduras y de las desventajas de los alimentos con alto contenido en azucar y grasas para el desarrollo de sus hijos. Sin embargo, llenan las despensas de alimentos poco saludables y esperan que, de alguna manera sus hijos se tiren a devorar las frutas y verduras. Sin embargo, suele ocurrir lo contrario. El niño escala por encima de la cesta de las frutas para alcanzar los armarios más altos donde guardamos las galletas, patatas y chocolates. Es natural.

No quiero decir que tu seas una alcachofa y tu vecino o vecina un bombón…simplemente intento que comprendas que el cerebro de los niños se siente instintivamente atraídos por alimentos con alto contenido calórico. El cerebro humano se ha desarrollado durante millones de años con un deseo irrefrenable por consumir alimentos con alto contenido en azucar o grasas porque durante milenios esos alimentos (como por ejemplo la miel o la grasa animal) le ofreciera mayores índices de supervivencia. Resulta por tanto natural que el cerebro de los niños no se pueda resistir a las patatas fritas, golosinas y bollos ricos en azúcar y grasas. Y también resulta natural que, ante la posibilidad de elegir, su cerebro elija los alimentos más calóricos y rechace o deprecie el valor de alimentos como las frutas y verduras que ofrecen más vitaminas, pero menores niveles de energía.

Por eso, si quieres que tus hijos desarrollen el gusto por frutas y verduras o que por lo menos adquieran el hábito de tomarlas con regularidad, una de las estrategias más inteligentes es vaciar las estanterías de alimentos altamente calóricos y no volver a llenarlas.  Es tan sencillo como natural, aunque muchos padres simplemente no caen en ello. Posiblemente sea porque el propio cerebro de los padres está demasiado habituado a los alimentos procesados con altos niveles de azúcares y grasas.

En lugar de insistir y enfadarte con tus hijos para que se tomen la verdura, haz algo más inteligente. Elimina de tu lista de la compra (en la medida de lo posible) los alimentos procesados y con alto contenido en azúcares y grasas y llena las despensas de alimentos más saludables para tus hijos.

Se que suena lógico.

Se que posíblemente ya lo sabías, pero…..

¿Realmente lo tenéis en cuenta a la hora de hacer la compra y llenar la despensa?

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

NOTA: Ayudar a tus hijos a apreciar las verduras no es tarea fácil y educarlos en general tampoco..pero si entiendes cómo funciona el cerebro de tus hijos y aprendes estrategias de educación y disciplina positiva todo será mucho más fácil. Te invito a inscribirte en el curso online “El cerebro del niño” con un 50% de descuento. Inscríbete hoy con un 50% de descuento y únete a más de 4.000 padres que ya han aprendido conmigoa nutrira

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